Un año después de sus rugidos
Hace justo un año, Bomberos Unidos sin Fronteras activaba su Grupo de Intervención ante Catástrofes (GIC), ante la amenaza que presentaba el volcán Tungurahua, enclavado en el centro de Ecuador, que comenzó a expulsar una mezcla ardiente de cenizas, gases y fragmentos de roca.
Inmediatamente, un contingente de bomberos especialistas en emergencias, junto al material necesario, partió desde España de inmediato. También se activó la red iberoamericana de centros de respuesta de Bomberos Unidos de Perú, Guatemala y Nicaragua.
En un primer momento, las labores se centraron tanto en el suministro de agua potable como de medicamentos (principalmente la distribución de mascarillas para evitar la inhalación de gases tóxicos, así como para tratar quemaduras y enfermedades respiratorias infantiles). También se elaboraron planes de evacuación de la población de las zonas afectadas (Baños, Guaranda y Riobamba).
Cuando parecía que todo había pasado, un mes más tarde, el volcán volvía a rugir y a amenazar a toda su población cercana. El 16 de agosto, una nueva explosión hacía temer todo lo peor y el Grupo de Intervención volvió a movilizarse y salió de Madrid en las mismas condiciones que la anterior.
Se hicieron pruebas para ver la contaminación alcanzada por el agua tras esta nueva erupción y se procedió a su potabilización. Se llevaron a cabo nuevos planes de evacuación y registros de las zonas más inaccesibles. Se repartieron nuevos medicamentos y se instaló una planta potabilizadora de forma permanente.
Hoy, un año después, el volcán Tungurahua está dormido, sin embargo la población cercana no volverá a dormir tranquila porque sabe que en cualquier momento puede volver a rugir. Si es así, Bomberos Unidos sin Fronteras estará, de nuevo, con toda su gente.







Noviembre 18th, 2007 at 5:56 pm
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